EL AUTOCUIDADO Y LA IMPORTANCIA DE ESTAR EN CONTACTO CON LAS EMOCIONES

Tú eres el protagonista de tu propia vida” Jorge Bucay


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Hoy en día vivimos en una sociedad de continuo estrés, no paramos ni un momento. Por esto mismo, es muy importante poder contar con una rutina de autocuidado, permitiéndonos un tiempo para nosotros. Como bien sugiere el nombre de la palabra autocuidado, no es otra cosa que mantener cuidados hechos por ti y que son únicamente para ti. Mucha gente puede pensar que estos cuidados son “caprichos” como ir de compras, cortarse el pelo, comerse ese helado que tanto te gusta… Sin embargo, las características principales del autocuidado están ligadas con poder conocer nuestras necesidades físicas, mentales y emocionales.


En cuanto al autocuidado físico, será necesario escuchar tu cuerpo; tanto para parar cuando es necesario como para realizar actividades que requieran movimiento o cualquier ejercicio que te ayude a desintoxicar tu cuerpo. Algunas de estás pueden ser caminar al aire libre, salir a correr, mantener una dieta sana y equilibrada… En definitiva, ver qué necesita mi cuerpo y buscar un tiempo de calidad para pasar con nosotros mismos.


Por otro lado, trabajar en una mente libre de estrés y organizada puede ayudarnos a ser muy eficientes y productivos en nuestro día a día. Muchas veces sentimos que no somos capaces de mantener la concentración, sentimos que pasan los días y no somos conscientes de ello… Para poder volver a conectar con nuestro día a día, será positivo mantener la mente activa leyendo, aprendiendo nuevas habilidades, desconectar de las redes sociales o hacer ejercicios de yoga/pilates, permitiéndonos así conectar la mente con nuestro cuerpo. Otro recurso que puede ser muy útil es el mindfulness, es decir, practicar la consciencia en el aquí y el ahora. Muchas veces, la cabeza es nuestro peor enemigo, y continuamente nos bombardea con mensajes negativos o catástrofes futuristas; practicando la consciencia plena con meditación, poco a poco rebajaremos la intensidad de esos mensajes y por lo tanto el malestar se rebajará también.

Por último, como mencionábamos anteriormente, las emociones son fundamentales a la hora de llevar a cabo un trabajo personal. Pero antes de nada, ¿qué es una emoción? Según la Real Academia Española, se define como “una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática”. Por lo tanto, podemos decir que se trata de una reacción tanto psicológica como fisiológica la cual es producida por una situación externa al sujeto. Sin embargo, debemos tener en cuenta que ésta refleja cómo es la relación del individuo con su alrededor, ya que no todo el mundo reacciona de la misma forma o con la misma intensidad ante diferentes situaciones.


Algunas de las funciones de las emociones son:


- Prepararnos para la acción: nos animan a acercarnos al contexto/al otro o a retirarnos. Es el elemento más distintivo de las emociones. Es decir, el amor puede que nos empuje a acercarnos a alguien y sin embargo el enfado no lleva a poner límites.

- Otorgan señales interpersonales, es decir, nos permite consolar al otro cuando necesita ayuda, abordar un problema, pedir ayuda… por lo que es importante trabajar para ser capaces de captarlas.

- Forman parte de un sistema primario, nos van dando significado a las experiencias que vivimos continuamente. Cada vez que vivimos una experiencia, se generan en nuestro cuerpo sensaciones que van dando significado a estas experiencias. La emoción no es algo que aparezca en momentos de la vida, sino que “baña” cada momento de la vida.


Con todo esto, entendemos el autocuidado emocional como aquel orientado a entender, comprender y asimilar tanto nuestras propias emociones como las de los demás. Para conseguir esto, algunas claves son las siguientes: aprender a conocer tus necesidades emocionales; por ejemplo, crear una lista de necesidades que te gustaría cubrir en tu día a día. Establecer límites con tu alrededor será otra forma de autocuidado ya que, eliminar las conductas que no son agradables para ti, te permitirá vivir más tranquilo y pleno. Sin embargo, muchas veces desconectamos de nosotros mismos y corremos el riesgo de ponernos al servicio de los demás, por no conocernos o no estar conectados con nuestras emociones. Por ellos, es importante dedicarnos tiempo para así reconectar con las emociones, pudiendo evaluar cómo nos afectan cada una y poder tomar decisiones acorde a nuestros valores y con el objetivo de cubrir nuestras necesidades.


Por lo tanto, cultivar la presencia, la autocompasión o la escucha interior, son solo algunas de las características importantes a tener en cuenta cuando hablamos de autocuidado. Además, sería conveniente cultivar tareas básicas como son el descanso, el cuidado de las relaciones personales, o estar en contacto con nuestras emociones. También será importante recordar el área de disfrute personal como pueden ser las aficiones, la desconexión, aprender cosas nuevas…


Todo esto no es sencillo y menos cuando nos encontramos en un momento de malestar general. Si te sientes bloqueado o frustrado ya que no te sientes capaz de avanzar, puede ser beneficioso acudir a una terapia psicológica, ya que puede ayudar a resolver el bloqueo o el dolor de cada persona.



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